Tiroides

Las enfermedades de la glándula tiroides se podrían dividir en dos grandes grupos: los nódulos y las alteraciones hormonales. Una gran parte de la población general presenta nódulos tiroideos. El endocrino debe realizar un seguimiento de los mismos para decidir cuáles requieren un estudio más detallado para descartar la presencia de un cáncer tiroideo, algo poco frecuente y afortunadamente con buena supervivencia, y cuáles requieren un tratamiento quirúrgico por criterios simplemente de tamaño. Aquí también podemos incluir a los pacientes con bocio, que es sinónimo de “tiroides grande”. Estos pacientes con bocio pueden tener una función tiroidea normal o alterada.

Y respecto a las alteraciones hormonales, podríamos decir que el tiroides regula “la velocidad a la que funciona el organismo”. Cuando hay un exceso, hay síntomas de nerviosismo, temblor, insomnio, calor, caída de cabello… Cuando hay una falta, los síntomas son de somnolencia, lentitud de pensamientos, hinchazón, frío… Los excesos se tratan con un tratamiento durante un tiempo limitado y en algunos casos con cirugía o radioyodo. Los déficits se tratan con tratamiento hormonal sustitutivo con hormona tiroidea, un tratamiento seguro, sencillo de administrar y que corrige todos los síntomas.